vida laboral

Vida laboral

Registro de la vida laboral

La vida laboral de cualquier persona está sometida a diversos criterios; aunque pudiera parecer que existe uno que impera legalmente.

Esto es así porque el mercado laboral tiene aspectos y particularidades que a las instituciones que lo deben controlar, se les escapan. Inicialmente, los registros llevados a cabo por el Ministerio de Trabajo a través de la Seguridad Social sólo obedecen a las situaciones puramente ‘legales’ como son el Régimen General y el de Autónomos.

Escapándosele todos aquellos producidos con la ausencia de su control y que, a la postre, darán al traste con la acumulación de derechos que tiene por vida cada trabajador y trabajadora.

Informe de Vida Laboral

¿Cómo solicitarlo?

El primer paso es entrar en la dirección URL de la Sede Electrónica de la Seguridad Social.

Nos desplazamos un poco hacia abajo y llegamos a este apartado:

solicitar vida laboral

Como puedes ver hay varias formas de solicitar el Informe de Vida Laboral

  • Certificado digital, si dispones de él.
  • Usuario + Contraseña si ya tienes cuenta.
  • Sistema Cl@ve, está pensado para usarlo con tu ayuntamiento, pedir cita médica, presentar tu declaración de impuestos.
  • Sin certificado digital.
  • Vía SMS.

Solo tendrás que seguir los pasos de la elección que elijas.

Vida laboral vía SMS

Por ejemplo si eliges la opción vía SMS. Te aparecerá este formulario.

vida laboral via sms

Recuerda que los datos tienen que coincidir completamente con los que tienes registrados en la Base de Datos de la Seguridad Social.

Vida laboral con certificado digital

Tendrás que tener conectado tu certificado digital para poder acceder. O recibirás este mensaje.

vida laboral con certificado digital

La Vida Laboral real

Esto es mucho más explícito cuando se intenta acceder al Informe de Vida Laboral que emite la Tesorería General de la Seguridad Social del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. Donde quedan reflejados los únicos datos que servirán para cualquier tipo de gestión de subvenciones, ayudas y/o pensiones que, inicialmente, garantiza el Estado Español.

Lo problemático de este ‘registro’ es que no incluye cualquier trabajo realizado fuera de su ámbito por considerarlo ‘ilegal’. Pero que se escurre entre los dedos de la Inspección de Trabajo con frecuencia, especialmente en época de crisis económica.

El citado Informe de Vida Laboral registra por años, meses y días excluyendo incluso los días que se ha estado contratado de forma simultánea por una o más empresas. Y que, sin embargo, sí han cotizado y pagado sus respectivos impuestos (principalmente el de la Agencia Tributaria, IRPF).

Economía real y sumergida

Así pues, este informe no garantiza más que el trabajo realizado bajo su paraguas legal -del Estado- obviando situaciones que ‘de facto’ se producen en el ámbito social. Como los trabajos en el hogar, las colaboraciones
freelances de multitud de sectores laborales. O muchas de las situaciones a las que se ven abocados los gremios artesanales y del mundo de la creación.

La bolsa de trabajo que mueve la llamada ‘economía sumergida’ resulta en las ocasiones superior a la legalizada.

De esta manera, coexisten dos vidas laborales: la que va adquiriendo derechos y la que no.

La legislación sobre vida laboral

El conjunto de leyes que determina la legislación laboral, se muestran insuficientemente efectivas para abarcar a todo el mundo del trabajo. Fue la Revolución Industrial la que forzó estas legislaciones. La irrupción de una mano de obra más especializada y la inclusión de las maquinarias generaba a principios del XX una problemática desconocida hasta ese momento.

Empleadores y empleados se veían, entonces, afectados de desigual forma siendo estos últimos los que se llevaban la peor parte. Ya que los derechos laborales no se veían afectados por una normativa que los estableciese y fijase las obligaciones de los primeros.

Inicialmente, con la aparición de dichas normativas se pretendía una protección hacia los trabajadores que estaba definido por contrato. Fijando así todas las condiciones contractuales de la relación empleador-empleado.

Estatuto de los trabajadores

En España, la legislación laboral está contenida en el Estatuto de los Trabajadores, un documento que se consensuó en 1980. Actualmente está regulado en el Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre.

Y que ampara la Constitución Española del 78 en su artículo 35. “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Pero las nuevas circunstancia del mercado de trabajo y los recortes legales – justificados por la última crisis- han permitido al empresariado llegar a límites pre Estatuto abaratando los costes de despido hasta rozar el ‘despido libre’. Aumentando los horarios laborales y haciendo desaparecer muchas de prerrogativas que habían conseguido los trabajadores a lo largo de su lucha, especialmente la sindical.

Afiliados, parados y los invisibles

La afiliación media a la Seguridad Social acaba de alcanzar 19.006.990 afiliados tras ascender recientemente en 91.322. El 0,48 por ciento, una cifra que no se alcanzaba desde septiembre de 2008 (19.020.359), inicio de la crisis. En términos interanuales, junio del año 2018 cerró con un incremento de 573.884 afiliados medios más, el 3,11 por ciento.

Todo ello, según los datos de la Seguridad Social o de la Encuesta de Población Activa (EPA). Lo que sigue excluyendo a trabajadores y trabajadoras que no pueden acceder al empleo ‘reglado’ (3,16 millones de parados y paradas). A los que hay que sumar los no registrados por las oficinas del Instituto Nacional de Empleo (INEM), de cálculo impracticable.

Censo laboral

Así pues, teniendo en cuenta que el censo de este país, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) fue en 2012 cuando se alcanzó el máximo de población con 46.818.216 con una población extranjera residente de 5.236.030. Los datos provisionales en 2018 señalan que la población residente extranjera es de 4.572.055. La población española 42.087.247 y el total 46.659.302 habitantes, estando situada por encima de los 30 millones la población que está entre los 18 y 67 años (edad legal para desarrollar un trabajo).

Vida laboral y Seguridad Social

Con estos datos, resulta que por encima de los 10 millones de habitantes españoles sobreviven desarrollando tareas no registradas por la propia Seguridad Social. Invisibles para ella, y difícilmente podrán presentar al cierre del ciclo de su vida laboral un registro de años, meses y días que les permitan disfrutar de los derechos implícitos en la Carta Magna en su artículo 35.

Indudablemente, si ha existido o existe ‘recuperación económica’ no afectará a este grupo de ciudadanos y ciudadanas.

El 1 por ciento de la población española más favorecida acapara la cuarta parte de la riqueza nacional. Según Oxfam Intermon, que sitúa a España como el tercer país más desigual de toda la Unión Europea.

Ricos y pobres

Con los datos del informe Premiar del trabajo se desprende que el 10 por ciento de los más ricos aglutina más riqueza que el 90 por ciento restante. En concreto, un 53,8 por ciento. Los millonarios han logrado reunir 29 de cada 100 euros de la recuperación. Y sólo 8 euros han ido a parar a los que menos tienen.

La participación en la renta nacional de los más desfavorecidos ha disminuido un 17 por ciento. Frente al 5 por ciento que han conseguido incrementar la de los favorecidos.

España, con 10,2 millones de personas con una renta por debajo del umbral de la pobreza, es el tercero a la cola de la UE. Pese a presentar una mejora de la economía, la remuneración de los trabajadores no llega. Mientras la productividad por hora trabajada ha aumentado un 6 por ciento desde 2012, el coste salarial de cada una apenas ha aumentado un 0,6 por ciento.

Beneficios que no mejoran la vida laboral

Los beneficios empresariales se dispararon un 200,7 por ciento, manteniendo así su tendencia alcista. Un empleado medio en España debería trabajar más de 29 años para lograr el mismo salario que obtienen en un año los situados en el tramo más alto. Y si se trata de alguien que percibe el mínimo interprofesional, debería hacerlo durante 71 años.

En estas circunstancia, tener un Informe de Vida Laboral completo que permita la supervivencia futura, es sólo cuestión de unos pocos.