Seguridad Social

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La imprescindible Seguridad Social

La Seguridad Social es, a la postre, un sistema público cuyo principal objetivo es asegurar a la ciudadanía unas prestaciones mínimas que protejan en caso de necesidad. Como puede ser una enfermedad, ante la situación de desempleo o ante la jubilación. El sistema de la Seguridad Social lo proporciona en España el propio Estado, pero los fondos para su financiación derivan de las cotizaciones sociales. Aportaciones que realizan tanto los trabajadores como las empresas.

Modalidades de Seguridad Social

Dichas aportaciones permiten determinar las dos modalidades de actuación de la Seguridad Social: la modalidad contributiva y la no contributiva.

La primera requiere cotizar a la Seguridad Social durante un número determinado de años para poder recibir la prestación; las prestaciones no contributivas son de tipo asistencial y se dirigen a todo tipo de personas, hayan o no cotizado.

La protección

La acción protectora de la Seguridad Social es, en realidad, muy amplia. Beneficia, por ejemplo, a las personas mayores que cobran una pensión de jubilación cada mes o a los desempleados con derecho a la prestación por desempleo. De esta manera, el bienestar social generado por la Seguridad Social se convierte en muy relevante. Especialmente en tiempos de crisis como la acontecida desde el 2008.

Sus prestaciones se pueden llevar a cabo de diversas formas.

Prestaciones directas. Aquellas mediante las cuales las personas reciben un servicio de asistencia sanitaria, prestaciones farmacéuticas o servicios sociales.

Prestaciones económicas. Los subsidios (incapacidad temporal, riesgo durante el embarazo o lactancia, cuidado de menores afectados por enfermedades graves, etcétera). Las pensiones (por jubilación, por incapacidad permanente, por muerte y supervivencia o extraordinarias). Las indemnizaciones (por lesiones permanentes, por incapacidad permanente parcial o por fallecimiento) y otras como las prestaciones para la protección familiar, el desempleo, el auxilio por defunción o por viudedad.

Los distintos regímenes de la Seguridad Social

Las personas que cotizan a la Seguridad Social se integran en distintos regímenes en función de la naturaleza de su trabajo o actividad económica.

El Régimen General, por un lado, que lo forman los trabajadores por cuenta ajena -los que trabajan para una empresa que no les pertenece-.

Y, por otro lado, los regímenes y sistemas especiales, formados por las personas que desarrollan una actividad económica con características diferenciadoras.

Entre las que se encuentran el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), formado por aquellos que trabajan por cuenta propia.

El Sistema Especial de Empleados del Hogar, que comprende a las personas que realizan servicios retribuidos. Como tareas domésticas o cuidado de personas en el ámbito del hogar.

Y el Seguro Escolar. Que acoge a los menores de 28 años matriculados en 3º y 4º de ESO, Bachillerato, ciclos formativos y estudios universitarios.

De esta manera, la acción protectora de la Seguridad Social se convierte en el elemento más importante del llamado Estado del Bienestar. Característico de sociedades democráticas que garantizan un nivel mínimo de vida a su población.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en un documento publicado en 1991 denominado ‘Administración de la Seguridad Social’, definía la seguridad social como: “La protección que la sociedad proporciona a sus miembros, mediante una serie de medidas públicas, contra las privaciones económicas y sociales que, de no ser así, ocasionarían la desaparición o una fuerte reducción de los ingresos por causa de enfermedad, maternidad, accidente de trabajo, o enfermedad laboral, desempleo, invalidez, vejez y muerte; también la protección en forma de asistencia médica y de ayuda a las familias con hijos.”